01 enero 2013

Sociología de las tendencias (II)


(... Viene del post anterior) El empleo o uso del término «tendencia» está tan amplificado que lo mismo hace referencia a una moda mundial como circunstancial, esto es, lo mismo mide fenómenos que marcan la evolución de los modos de vida o como fenómenos más particulares que solo afectan a unos pocos círculos.
Por qué unas tendencias triunfan y otras fracasan es impredecible. Para intentar encontrar una explicación lo primero es ver cómo se extiende el imperio de las tendencias, aunque no sin definirlas de un modo exhaustivo.

1) Comerciales y no comerciales.
2) Tendencias que hacen referencia a los modos de vida y de consumo de las comunidades humanas, así tenemos el bobo, el metrosexual o el hipster.
3) Tendencias en función de la duración: de más pasajera a más duradera tenemos el craze, el fad y el hype o manía.
4) Tendencias confidenciales: definen la pertenencia a un círculo de iniciados o innovadores. Estas pueden pasar a ser tendencias masivas cuando las adopta el grueso de la población.
5) Tendencias funcionales, según el contexto sociológico y económico de la sociedad que las adapta, y no funcionales, cuando afectan a ámbitos de la vida de los individuos, como por ejemplo el gusto, y que siempre son cíclicas.
6) Tendencias ideológicas: suponen un compromiso del individuo con la sociedad.

(El street art como compromiso. Obra de los neoyorquinos Enzo e Nio) 

En resumen, una tendencia es un gusto colectivo, repentino y convergente, consecuencia de decisiones individuales en materia de estética y de una evolución socio-económica y tecnológica, que se implementa en la sociedad a partir del siglo XVIII y que coincide con el nacimiento de la modernidad.

Una tendencia del siglo XX, que ha terminado siendo una macrotendencia en el siglo XXI, es utilizar el inglés, que impera en la actualidad, para definir muchos de los nuevos comportamientos sociales. Así, a finales de la década de 1970, se iniciaba la era posmoderna y en Francia se acuñaba la palabra branchés para denominar, precisamente, a los que iniciaban una tendencia y proponían una estética en materia de indumentaria, arte, cine, periodismo, etc., que acababa siendo una moda de difusión rápida.
Estos branchés fueron desde personas físicas, como Malcolm MacLaren o Vivianne Westwood, a cabeceras de revistas, como Façade o The Face. Hoy en día, los egobloggers y las celebrities, fabricantes de modas rápidas —que no de tendencias—, son mal llamados popularmente trendsetters.

(Photos taken by me) (Continuará...)

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